Transcurrido el tradicional paréntesis de la Semana Santa, es imperativo volver a ocuparnos de los problemas nacionales. El primero de ellos es qué ha de ocurrir con los resultados -magros por cierto- del Diálogo Nacional para la Reactivación Económica. Lo que se acordó debe presentarse sin mayor dilación ante la Asamblea Legislativa, con la solicitud expresa de que se le dé tratamiento de urgencia notoria. Muchos meses han transcurrido en discusiones estériles y la reactivación económica, por modesta que sea, no puede diferirse por más tiempo. Hacen falta recursos para inversiones importantes en infraestructura, el Fondo Fiduciario tiene el dinero, hay un consenso para utilizar parte de él, de manera tal que sería de una ignorancia inexcusable que en la presente semana no se apruebe por la Asamblea, y se sancione y promulgue por el Organo Ejecutivo la nueva ley que permita su utilización. El otro problema, también impostergable, es suspender la inmunidad de todos los legisladores para que el Ministerio Público pueda cumplir con su deber constitucional y legal de investigar los delitos de soborno que pueden haberse cometido en la Asamblea Legislativa. De lo contrario, siempre quedará la duda sobre el resultado de las investigaciones y la culpabilidad o inocencia de los legisladores que se amparan en una inmunidad mal entendida que nunca fue concebida para lo que se pretende utilizarla.
Hoy por Hoy 2002/04/01
01 abr 2002 - 05:00 AM