Aun cuando el Manual de estilo de La Prensa no permite el uso de tratamientos de respeto a las personas, hasta las reglas más estrictas tienen justificadas excepciones. Por ello, nos referimos a Rosario Arias de Galindo como Doña Rosario. Es una gran mujer que luchó por denunciar el despojo de que fue víctima por un oscuro contubernio entre algunos accionistas minoritarios de Editora Panamá América, los militares, el Organo Judicial y el Banco Nacional de Panamá, como resultado de lo cual Editora Renovación, S. A. usurpó los bienes sobre los cuales jamás tuvo título legítimo. Allí comenzó su compromiso en todos los foros nacionales e internacionales posibles, para divulgar lo ocurrido y solicitar la restitución de la editora. En aquella época, muchas dictaduras en Centro y Sur América habían confiscado periódicos y conculcado las libertades de prensa y expresión, por lo cual la Sociedad Interamericana de Prensa y otros organismos internacionales se hicieron solidarios con las reivindicaciones que reclamaba Doña Rosario. Con una tenacidad increíble continuó su tarea, aun cuando no faltaron quienes le aconsejaron que si no podía vencer a los militares, se uniera a ellos. La respuesta fue un no rotundo. Cuando la invasión erradicó la dictadura, Doña Rosario no esperó ninguna decisión de autoridad para recobrar lo que les habían quitado. Lo ocuparon de hecho, hasta que la justicia, como siempre lenta, anuló los fallos que habían permitido el despojo. Nuestra admiración, Doña Rosario.
Hoy por Hoy 2002/04/03
03 abr 2002 - 05:00 AM