El paso de naves con carga radiactiva ha dado lugar a constantes reclamos de distintos sectores nacionales, por razón de las consecuencias catastróficas que pudieran derivarse de un accidente en la vía interoceánica. Panamá debe aspirar a que estos barcos dejen de cruzar el territorio nacional y evitar así los riesgos ecológicos y de seguridad que puedan presentarse. No obstante, para lograr este objetivo habrá que considerar que existen acuerdos internacionales sobre el manejo de carga peligrosa que Panamá ha ratificado y que reglamentan tan delicada materia, la cual es objeto de constantes discusiones y análisis en organismos mundiales en los que Panamá ocupa lugar destacado. Además, el vigente tratado sobre la neutralidad del Canal garantiza el paso de embarcaciones de guerra con carga y propulsión nuclear, a las cuales no se les puede impedir el tránsito libre de un océano al otro sin incurrir en una violación que, para nuestro país, podría acarrear serias consecuencias diplomáticas. Corresponde a la Autoridad del Canal, que es la responsable por el funcionamiento seguro y eficiente de la vía, encontrar mecanismos que, sin menoscabar la importancia del Canal como empresa dedicada al comercio internacional, fortalezcan nuestra capacidad para garantizar la seguridad de los panameños. Someter tema de tanta trascendencia a las presiones políticas de una discusión en la Asamblea es un error que, tanto por lo que encierra como por el precedente que sienta, podremos en un futuro lamentar.
Hoy por Hoy 2002/04/14
14 abr 2002 - 05:00 AM