La muerte de Ramiro de León Carpio es una gran pérdida para la causa de los derechos humanos en el hemisferio. Como procurador de los derechos humanos, o defensor del pueblo, como se le denomina en otros lugares, se ganó el respeto de los guatemaltecos y el reconocimiento de la mayoría de los políticos, lo que permitió superar la crisis creada por Jorge Serrano Elías, quien pretendió perpetuarse en el poder al estilo de Alberto Fujimori. Ramiro de León Carpio fue designado presidente de Guatemala, lo que constituyó un hecho trascendente que los defensores de los derechos humanos no deben olvidar jamás. Muy triste sería el destino de Guatemala si Jorge Serrano Elías se hubiese salido con la suya. La división política era tan grande, que solo la figura de Ramiro de León Carpio se convirtió en centro de convergencia para superar la crisis. Hace alrededor de un año estuvo en Panamá, en un foro organizado por el Centro Latinoamericano de Periodismo, acompañado por distinguidos ex presidentes latinoamericanos y, como siempre, su mensaje fue democrático, porque la democracia es un derecho humano esencial. Lo hemos perdido, pero conservaremos su ejemplo para imitarlo siempre. Fue un hombre excepcional.
Hoy por Hoy 2002/04/17
17 abr 2002 - 05:00 AM