Las recientes declaraciones del arzobispo metropolitano, José Dimas Cedeño, son significativas no solo por la importancia de la institución a la que pertenece, sino porque coinciden con percepciones y sentimientos muy extendidos entre la ciudadanía. Monseñor llama la atención a la clase política sobre la brecha que se está abriendo entre los gobernantes y el pueblo, y tras señalar que el desempeño político es "uno de los más nobles servicios al hombre y a la sociedad", sostiene que, en nuestros días, ese servicio corre el riesgo de volverse estéril si no se abandona la búsqueda del poder y de la riqueza personal. En su sermón de ayer, con motivo de la Cita Eucarística, el arzobispo culpó a los políticos por el empobrecimiento del país y concluyó que la actual crisis pone en peligro la identidad y la integridad de la República misma. En estas circunstancias, sólo queda que quienes tienen responsabilidades y capacidad de decisión, tanto en los ámbitos del gobierno como en la oposición, adviertan el desencanto de buena parte de los panameños y presten atención a las reflexiones y advertencias que, como las formuladas por el arzobispo, intentan frenar el descalabro al que nos conduce la clase política.
Hoy por Hoy 2002/09/08
08 sep 2002 - 05:00 AM