El pandillerismo juvenil, sobre todo aquel que se viste con el uniforme escolar, debe ser erradicado antes de que tome más cuerpo y termine minando el espacio común aún libre de violencia. En las últimas semanas, con premeditación y alevosía, grupos de pandilleros uniformados han ocasionado disturbios en céntricas avenidas, paradas, colegios y en el interior de autobuses. Con estas acciones han puesto en peligro la vida de los transeúntes, entre ellos muchos alumnos que sí están interesados en el estudio. Estos episodios son demostrativos no solo del grado de inseguridad ciudadana, sino del retardo en que se encuentra la educación nacional con relación a otros países del continente. Es lamentable que esos desórdenes sean la carta de presentación de una parte de la juventud. Alienta, por tanto, que se haya instituido la Cruzada de tolerancia y seguridad estudiantil, a cargo de autoridades educativas y policiales, así como educadores, padres de familia y directores de colegio. Entre las propuestas que se han presentado se encuentra la instalación de detectores de metales en las entradas de aquellos colegios en los que operan estas pandillas. El freno a las actividades delictivas, en gran medida, dependerá de los controles de ingreso a los recintos escolares a cargo de la dirección de los colegios, con el apoyo de los educadores y los padres de familia. Las autoridades están obligadas a concertar esfuerzos y a establecer las medidas disciplinarias que sean necesarias para sancionar ejemplarmente a los responsables de estos enfrentamientos, devolver la paz a los colegios y eliminar el pandillerismo escolar.
Hoy por Hoy 2002/09/12
12 sep 2002 - 05:00 AM