Durante casi 70 años en el distrito más suroccidental panameño, Barú, la transnacional Puerto Armuelles Fruit Company (PAFCO) registró una vigorosa actividad bananera, que empezó a decrecer hace una década, y hoy se encuentra en la sala de cuidados intensivos. El ir y venir de barcos transportadores del oro verde en torno a la capital baruense, Puerto Armuelles, fue la carta de presentación de una floreciente economía. Puerto Armuelles y el conjunto del distrito padecen hoy su peor depresión material y moral, manifestada por terribles indicadores socioeconómicos, como el del desempleo, que asciende al 47%. Ronda a las familias de aquella región el fantasma de Divalá, el vecino corregimiento alanjeño cuya economía, fundamentada en el banano, colapsó, con lo que se han profundizado los niveles de pobreza, desnutrición y deserción escolar. En el mercado internacional obtienen reiteradamente una baja cotización el banano, el café y el azúcar, productos tradicionales de la agenda exportadora nacional. La restricción europea a su mercado perjudicó significativamente la economía de la fruta. A ello se suma la desventaja competitiva que ocasiona la oferta de países como Ecuador a precios por debajo de los costos de producción, y los estragos causados por vendavales y otros imprevistos climatológicos. Con nuevos dueños, PAFCO ha puesto sobre la mesa estos factores para abandonar la producción. Es el momento para que los agentes locales de producción, con la asesoría del Gobierno, establezcan una alianza estratégica, modernicen sus modos de operación e intenten salvar algo de esta grave crisis.
Hoy por Hoy 2002/09/19
19 sep 2002 - 05:00 AM