Uno de los problemas más serios sobre los que tiene que trabajar el gobierno nacional en los próximos días es la escasez de agua potable. Ya han explicado los expertos en la materia que, en los próximos 25 años, la falta de agua será uno de los principales problemas del planeta, y que en muchas regiones sobrevendrán intensos problemas que pueden convertirse en una fuente de agudos conflictos e incluso de guerras. Ante ello, recomiendan frenar en forma urgente su uso indiscriminado y la contaminación y degradación de los ecosistemas, especialmente de las reservas hídricas. Por el abandono y desorden con que se ha manejado el IDAAN en los últimos años, Panamá no escapa de esta realidad, y el problema se acentúa aún más cuando la dirección de la institución llamada a garantizar el suministro no tiene una autoridad que garantice que los actos públicos se conduzcan con eficiencia y transparencia. La reciente anulación de la concesión de los dos principales proyectos que iban a abastecer de agua al país, como son la planta potabilizadora y el proyecto de optimización de los sistemas de acueductos, es lamentable. La honestidad del director Laurencio Guardia no está en tela de duda, pero su capacidad para poner a trabajar dichos proyectos deja mucho que desear. Como reza el dicho, no solamente hay que serlo sino parecerlo.
Hoy por Hoy 2002/09/20
20 sep 2002 - 05:00 AM