La animadversión del Ejecutivo hacia la Ley de Transparencia es patológica. El rechazo se tradujo de inmediato en un reglamento que bloqueó los efectos de una legislación orientada a la construcción de un Estado moderno y con elevados estándares de moralidad. Al haber anulado en la práctica una iniciativa que exhibió un progreso sustancial en la lucha contra la corrupción y los abusos de poder, ¿qué pretenden ocultar las autoridades? La reglamentación se fraguó a partir del embuste de que era indispensable explicar aquello que por su sencillez no necesita ser explicado. En la esencia de la Ley de Transparencia está el libre acceso a la información y el sistema de rendición de cuentas, pues cualquier ciudadano es 'parte interesada' de los asuntos públicos. El mismo Ejecutivo que se ha ensañado contra una herramienta para el combate a la corrupción hoy prepara un regalo de fin de año a los panameños: una reforma que implicará un aumento en la carga tributaria. No hay peor momento para un proyecto de esta naturaleza, cuando la economía nacional padece una desaceleración crónica. Dado el rechazo manifiesto del Gobierno a la Ley de Transparencia, ¿cómo sabrá la ciudadanía en qué se usará lo que se recaude con la reforma tributaria?
Hoy por Hoy 2002/12/05
05 dic 2002 - 05:00 AM