Joaquín Fernando Franco es una personalidad de obligada importancia para entender el funcionamiento de los arcanos corredores del poder de nuestro Panamá. Hombre polifacético, funcionaba igualmente bien como el ejecutivo, el negociador, el árbitro o el amigable componedor. Con su deceso a los 77 años de edad, el país pierde a un protagonista de excepción en los episodios políticos republicanos de las últimas seis décadas. Gracias a su talante, desde muy joven estuvo vinculado a los avatares del poder, al haber sido designado cuando había cumplido poco más de 20 años secretario privado presidencial. Se le recordará como un articulador eficaz en la formación de la Alianza Democrática de Oposición Civilista (ADOC), que reunió a finales del decenio de los ochenta a distintas corrientes políticas, con el objetivo de hacerle frente a la dictadura militar. Muchos liberales pensaron que su última misión sería la unificación del liberalismo. Lamentablemente ni el tiempo ni las circunstancias lo permitieron. Pero esa tarea debe hacerse: la necesita el liberalismo, la necesita el sistema de partidos y, sobre todo, la necesita nuestra estabilidad institucional.
Hoy por Hoy 2002/12/07
07 dic 2002 - 05:00 AM