La península de Fuerte Amador, la calzada, y las islas Perico, Flamenco y Naos son el diamante azul de la corona en la reversión de tierras del Pacífico. Por su espectacular territorio, la localización coincidente con la entrada del Canal, su céntrica ubicación y su particular y excepcional vocación turística y recreativa, es un patrimonio nacional de especial valor urbano. Los estudios y planes urbanísticos que se han preparado sobre la región interoceánica, las áreas revertidas y el área metropolitana así lo confirman. El plan estratégico para el desarrollo de Fuerte Amador lo proyecta como un centro turístico-recreativo y puerto de cruceros con capacidad para atraer inversiones locales y extranjeras, y sobre todo para generar empleo. Es incomprensible que la ARI promueva el cambio de uso del suelo en el sector codificado como comercial- turístico para desarrollar proyectos habitacionales de alta densidad. De concretizarse, esta iniciativa convertiría a Fuerte Amador en la duplicación de Punta Paitilla, por sus coincidentes características infraestructural y vial. El Ejecutivo y particularmente la dirección del MIVI, a cuyo cargo se encuentran decisiones de esta naturaleza, deben medir los funestos efectos de este crimen urbano y asumir, en consecuencia, la responsabilidad por la destrucción de este patrimonio nacional.
Hoy por Hoy 2002/12/09
09 dic 2002 - 05:00 AM