La presidenta de la República ha reivindicado el término equiparación en su afán de promover la aprobación en la Asamblea Legislativa del proyecto de reforma tributaria. La mandataria asegura que la iniciativa oficial se fundamenta en la equiparación de las tasas impositivas para quienes obtienen tanto altos como bajos ingresos. En la jerga gubernamental no ha habido ni hay una palabra más útil para el eufemismo. Hace algunos meses se aplicó para denominar la bochornosa y millonaria exoneración a Panama Ports Company. En el proyecto tributario, que el Gobierno se propone aprobar a tambor batiente, lo que menos hay es equidad. Así lo han entendido casi unánimemente las organizaciones, en especial las empresariales y obreras, que intervinieron en la mesa del diálogo por la reactivación económica. A pesar de la oposición masiva, el Gobierno insiste en su propuesta, que, de prosperar, se convertirá en un amargo regalo de fin de año para empresarios, profesionales y trabajadores panameños. Genera sospechas la insistencia de intentar la aprobación de un proyecto mediante el cual se espera la recaudación de 57 millones de dólares, si bien en un principio se pretendía recoger 120 millones de dólares. No deja de ser paradójico que el Gobierno, que debe velar por el progreso económico, se empeñe en ocasionar una mayor desaceleración a la ya existente. Si lo que se quiere es atender a un compromiso con las IFI, entonces ¡díganlo!
Hoy por Hoy 2002/12/13
13 dic 2002 - 05:00 AM