La noticia de que la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) aprobó entregar al Estado la suma de 46 millones de dólares adicionales a lo proyectado para este año, llega a todos los panameños como un balde de agua fresca que tranquiliza y reanima la esperanza sobre el país. Los aportes de la ACP son consecuencia del enorme empeño de 9 mil empleados que manejan con eficiencia y productividad la operación canalera. Esta realidad, la de los nuevos ingresos para el Tesoro Nacional [sumados a los más de 15 millones de dólares no presupuestados que entrarán producto del trasiego de crudo procedente de Ecuador], debe abrirles los ojos a las autoridades y a algunos empresarios interesados de que lo que se necesita en el país no es más impuestos, sino mayor iniciativa en materia de eficiencia y ahorro administrativo. La reforma tributaria, tal como se ha propuesto, es un monumento a la estupidez, ya que atenta contra la seguridad jurídica y lesiona las ventajas competitivas que tiene el país para avanzar en su prosperidad y para combatir la pobreza. Alguien dijo que este gobierno no es ni bueno ni malo, sino incorregible, y que, aunque haya mil razones en contra para adelantar el proyecto impositivo, siempre habrá una mente brillante que justifique lo injustificable.
Hoy por Hoy 2002/12/18
18 dic 2002 - 05:00 AM