Para combatir con éxito la pobreza es indispensable que el país alcance un ritmo persistente de crecimiento de su economía. Nadie puede dudar que el clima de inseguridad ahuyenta la inversión y provoca, por lo tanto, la disminución implacable de las oportunidades de empleo. En consecuencia, está claro que el Gobierno no podrá salir de la crisis que lo agobia mientras no brinde en el territorio nacional algunas garantías mínimas en materia de seguridad. Aludimos, en primer lugar, a la seguridad física, a través de una efectiva protección a las personas, a su vida, a sus bienes. El robo a mano armada de tres turistas argentinas en la entrada de la Zona Libre de Colón así como otros similares acaecidos en meses pasados es un acto que hace mucho daño a nuestra imagen de país. Nos referimos, en segundo lugar, a la seguridad jurídica; es decir, a la capacidad del Estado para garantizar la previsibilidad institucional y, sobre todo, el pleno imperio de la ley. Resulta indispensable, entonces, crear las condiciones que atraigan el mayor número posible de inversiones en un marco de plena libertad, competitividad y total respeto por la ley. De lo contrario, seguiremos acentuando nuestro aislamiento en el contexto internacional, y la recuperación económica y productiva estará cada vez más lejos.
Hoy por Hoy 2002/12/21
21 dic 2002 - 05:00 AM