De acuerdo con el espíritu y la letra de la ley que dio luz a la privatización del antiguo INTEL, a finales de este año culminará el monopolio del servicio de telefonía, y comenzará una nueva etapa en el desarrollo de las telecomunicaciones. Se espera que la competencia traiga, como consecuencia, comunicaciones más baratas y de mejor calidad. Sus beneficios apuntan no solo a favorecer a los usuarios actuales y futuros, algo en sí valioso, sino también a abrir las puertas al ingreso de capitales que reactivarán la economía. La población espera ansiosamente una reducción de tarifas en las comunicaciones internacionales y en las conexiones de acceso a la red internet. También despierta grandes expectativas la posible creación de miles de puestos de trabajo, producto de las nuevas empresas que ingresarán al sector. Es un reto entonces para el Ente Regulador y los agentes económicos que realicen las interconexiones respectivas con la mayor celeridad y transparencia posibles, ya que de esto depende la seguridad jurídica del sector. El país no puede darse el lujo de desperdiciar esta oportunidad necesaria para la reactivación y el crecimiento de la economía. Ya bastante daño se le ha hecho al país durante estas dos últimas semanas con las reformas electorales y tributarias, para tener que empezar un nuevo año con trabas burocráticas innecesarias.
Hoy por Hoy 2002/12/23
23 dic 2002 - 05:00 AM