El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas conminó hace varias semanas a Husein a desarmarse. Después de prolongadas negociaciones, las naciones representadas en ese foro ofrecieron una oportunidad que se consideró la última al régimen iraquí para que colabore en la eliminación de sus arsenales de destrucción masiva. Todo ello con la finalidad de abortar una guerra inminente en aquella nación. Los informes presentados por Sadam más de 12 mil folios sobre los programas correspondientes han convencido a pocos, con lo que se demuestra que Husein, en su estrategia de ganar tiempo, ha vuelto a burlarse de la comunidad internacional, como lo ha venido haciendo desde hace más de una década. El proceder del líder iraquí es contagioso. Ahora resulta que Corea del Norte decidió desconectar los equipos de control y los sellos colocados por las Naciones Unidas en sus instalaciones nucleares. El régimen norcoreano pretende, por tanto, reactivar su programa nuclear, en contravención de disposiciones internacionales y acuerdos concertados por Rusia, China, Japón y Corea del Sur. El desafío de Pyongyang es tal que el Pentágono le ha pedido que no se equivoque y ha advertido que, de ser necesario, desarrollará dos guerras simultáneas: en Irak y Corea del Norte. Aquellas políticas zigzagueantes e indefinidas de la ONU han traído estos envalentonamientos que acrecientan los riesgos contra la seguridad internacional.
Hoy por Hoy 2002/12/24
24 dic 2002 - 05:00 AM