Como botón de muestra del estado calamitoso en que se encuentra el sistema nacional de justicia, está el resultado preliminar de la investigación sobre el caso CEMIS. Este escándalo conmocionó hace un año a la nación entera, al denunciarse que se registraron sobornos en la Asamblea Legislativa a cambio de los votos legislativos para la ratificación de dos magistrados propuestos por el Ejecutivo y la aprobación del contrato ley del CEMIS. Como si hubiese ganado la consigna del borrón y cuenta nueva, resulta absolutamente descafeinada la investigación preliminar que está por presentar el Ministerio Público ante la Corte Suprema de Justicia. Si bien empezó con muchos bríos, en forma gradual se fue apagando el ímpetu por llegar hasta el fin en relación con este escándalo. Pocas veces en materia de corrupción y clientelismo se presentan pruebas tangibles tan contundentes. Como estaba en el centro del candelero, se calculaba que la clase política -de bando y bando- y las autoridades tomarían nota del malestar popular. Todo ha conspirado para entorpecer el esclarecimiento de las denuncias. Los legisladores, en buena parte, se han arropado con la manta de la inmunidad para evitar ser investigados, y el Ejecutivo les hace eco con sus convocatorias a sesiones extraordinarias. El caso CEMIS pinta de cuerpo entero el deterioro crónico del sistema de justicia.
Hoy por Hoy 2003/01/03
03 ene 2003 - 05:00 AM