Lo que empezó como una protesta interna hace un mes dentro del principal centro de estudios superiores de Panamá está perjudicando seriamente a la comunidad. La programación académica, en una institución que atiende a más de 70 mil universitarios, ha sido trastocada, y se ha vuelto rutinario el cierre temporal de la vía Transístmica, una arteria vehicular vital, con el consiguiente daño para los asociados y la maltrecha economía local. Los efectos negativos del paro lo sufren principalmente los estudiantes, que han visto paralizados sus trámites académicos y ven peligrar el normal desarrollo de los cursos. La autoridad interna de la Universidad de Panamá está obligada a poner cuanto antes orden en casa y garantizar el funcionamiento efectivo de una institución que es costeada con los recursos del Estado. No valen actitudes intransigentes, sobre todo cuando se está afectando seriamente con la protesta a la comunidad. El origen de la paralización es la falta de pago de un incremento salarial a los trabajadores universitarios por un monto que supera los 700 mil dólares. Las versiones son encontradas: el MEF y la Contraloría aseguran que fueron desembolsados, mientras que la autoridad universitaria asegura que nunca los recibió. Por la salud económica y moral de la nación, más temprano que tarde las partes involucradas deben ponerse de acuerdo y explicar la suerte de esos recursos.
Hoy por Hoy 2003/01/04
04 ene 2003 - 05:00 AM