Cada habitante de este país tiene el derecho de analizar libremente el paso del actual gobierno, en términos de cómo ha sido la conducción de la República. La comunidad está intranquila conviviendo con una clase política que crea desesperanza, con diagnósticos irreales y proyectos quiméricos. Las recientes declaraciones de la presidenta, Mireya Moscoso, en torno a lo que piensa de los candi-datos arnulfistas que participarán de la contienda electoral del 2004 denotan frivolidad. Piense lo que piense la gobernante sobre esos políticos, su deber es con el país y su trabajo es el de gobernar. Los ciudadanos están en completa libertad de elegir a quién será el que los represente, tal como ocurrió en 1999 con la actual presidenta. Sus opiniones sobre los candidatos parecen reflejar que ella no está dispuesta a perder el hilo conductor, una vez termine su período el 31 de agosto de 2004. Esa falta de conciencia ciudadana no solo por parte de la presidenta, sino de la cúpula de la dirigencia política del partido gobernante, es lo que provoca ese cretinismo anímico que evidencian los habitantes de este suelo cuan-do caminan sabiendo o no hacia qué destino los llevan los políticos de turno.
Hoy por Hoy 2003/01/19
19 ene 2003 - 05:00 AM