La primera guerra del Golfo no tiene nada en común con la que Bush se propone desatar ahora. En aquella ocasión, Irak invadió a una pequeña nación soberana, y los otros países del Medio Oriente, sintiéndose amenazados por la megalomanía de Husein, se aliaron a Estados Unidos para repeler la agresión. Contaron, además, con el apoyo abierto de todos los miembros de la OTAN, de la Unión Soviética y de la opinión pública mundial. Esta vez EU será el país agresor y estará solo. Los estadistas del área, los europeos, los rusos, los chinos han condenado de antemano la irresponsable aventura. Y en las principales ciudades del mundo, incluyendo las de EU, gigantescas manifestaciones han recorrido sus calles protestando contra la política de Bush, quien no ha podido mostrar una sola prueba convincente de que Irak posee las armas horrorosas que él asegura que tiene. Los expertos de la ONU no solo no encontraron nada, sino que han elogiado la colaboración que les prestó el Gobierno de Irak. El 59% de los estadounidenses se opone a la guerra y un porcentaje muy alto exige a su presidente que muestre las pruebas que tiene antes de actuar. Por tontería, por codicia de los hombres que lo rodean, Bush está dilapidando el capital político que logró acumular desde el 11 de septiembre del 2001.
Hoy por Hoy 2003/01/27
27 ene 2003 - 05:00 AM