Es una verdad de a puño que desde el 6 de agosto de 1945 el Canal que desempeñó un papel decisivo en la Segunda Guerra Mundial- ha perdido toda importancia militar. De ahí que Estados Unidos estuviera dispuesto a entregárnoslo, decisión que apresuraron los sangrientos sucesos del 9 de enero de 1964. Cuando el Canal fue efectivamente nuestro, les faltó a los políticos vuelo para diseñar una estrategia destinada a proteger la vía. Como el Canal es militarmente indefendible, debemos defenderlo políticamente, es decir, declarando la neutralidad absoluta tipo Suiza del país frente a todas las convulsiones que sacuden al planeta. Sin excepción. Por eso, los gobernantes deben medir bien sus palabras. Es muy loable tratar de proteger a nuestros compatriotas de las incursiones de los grupos armados que desangran a Colombia, pero hay que ser muy cuidadosos en la elección de los términos que se empleen en público para que no vayan a malinterpretarse. Estamos de acuerdo en que efectivos de las dos naciones patrullen conjuntamente la frontera, pero sin olvidar jamás que la obligación de defender el Canal debe primar sobre cualesquiera otras consideraciones, y que no podemos darnos el lujo de tomar partido en ningún conflicto.
Hoy por Hoy 2003/02/09
09 feb 2003 - 05:00 AM