Las pugnas entre ministros y otros colaboradores inmediatos de la presidenta Moscoso no espantan a nadie. Aunque perjudican la eficiencia administrativa, están a la orden del día y se han constituido en una marca del presente periodo presidencial. Es excepcional, no obstante, la pugna de dos asesores tan próximos de la mandataria como lo son la poderosa ministra de la Presidencia, Ivonne Young, y el director del SPI, Alejandro Garuz, sobre todo porque el forcejeo de poder se suscita en las narices presidenciales. En el Palacio de las Garzas, Young es la mano derecha de Moscoso, cumple vastas funciones y es una especie de mayordomo mayor, la denominación en las monarquías de quien está a cargo de la administración y cuidado de la casa real. Como director general del SPI [Servicio de Protección Institucional], Garuz tiene que velar por la integridad física de la gobernante y de su séquito, preservar el orden constitucional y la seguridad de la Presidencia. El control por las compras de los equipos y otras provisiones del ente policial distancia a ambos funcionarios. A diferencia de otras batallas entre dignatarios del primer escalón del Gobierno, la pelea Young-Garuz es de marca mayor y afecta el desempeño del servicio público. La presidenta Moscoso debe llamarlos a capítulo y conminarlos a que coordinen sus tareas y cesen su rivalidad, que perjudica aún más su administración presidencial.
Hoy por Hoy 2003/02/18
18 feb 2003 - 05:00 AM