El subdesarrollo es un estado mental. Y en la escena del mundo actual, donde el auge de la globalización se asienta sobre los índices de eficiencia, ninguna empresa que no cumpla con los requisitos mínimos que ésta reclama podrá soñar siquiera con sobrevivir. Por ello resulta bochornoso lo que ocurre en la Dirección Nacional de Pasaportes. Con una excusa inconsistente y vaga como es la de "daños en el sistema", se restringe la expedición del documento a 30 por día, cuando anteriormente se despachaban entre 200 y 300 en igual período de tiempo. Provocan, además, las incomodidades de los usuarios que a causa de ineficiencias ajenas se ven obligados a trasnochar en largas filas con la esperanza de ser los afortunados que al día siguiente obtendrán el pasaporte. La prórroga de seis meses para los pasaportes vencidos que la institución ofrece como paliativo es una prueba contundente de que la gestión eficiente no es uno de los nortes de quienes la dirigen. Deja mucho que decir que la expedición de documentos personales se esté desmejorando en perjuicio de los ciudadanos de este país. Primero fue la falta de seguridad en las tarjetas base para la confección de las cédulas de identidad y ahora lo es el engorroso y demorado trámite para la emisión de un pasaporte.
Hoy por Hoy 2003/02/19
19 feb 2003 - 05:00 AM