En defensa de sus libertades fundamentales, el pueblo panameño ha librado gestas memorables. Sobresalieron por su valentía, fuerza y perseverancia aquellas llevadas a cabo contra los abusos del régimen militar y que contribuyeron a diseñar el marco democrático nacional que rige hoy. Por esa razón es deplorable que la administración Moscoso recurra a herramientas dictatoriales, como los pinchazos telefónicos, para perseguir a quienes considera sus opositores. Que no olviden la presidenta y sus consejeros que la lucha popular contra la dictadura censuró en forma rotunda esos mecanismos que simbolizan el atraso político y representan un revés en lo que se ha avanzado en el ámbito mundial en materia de derechos humanos. La denuncia del ex vicepresidente Arias Calderón de que sus teléfonos están intervenidos por los servicios de seguridad del Estado se suman a otras recientes que, como suele ocurrir en este país, no fueron investigadas con la debida atención. En vez de andar escudriñando lo que dicen o dejan de decir los ciudadanos, corresponde a los gobernantes atender la crítica sin las anteojeras de la arrogancia del poder. Hay mil problemas en la nación en los que debe ser ocupado el tiempo: el desempleo, la violencia, el hambre, la inseguridad en la frontera oriental y el déficit fiscal son solo algunos. Que no se olvide que un presidente en EU fue obligado a renunciar por andar escuchando conversaciones telefónicas ajenas.
Hoy por Hoy 2003/02/25
25 feb 2003 - 05:00 AM