¿Qué gigantes?, dijo Sancho Panza, cuando Don Quijote le anunció que emprendería una batalla y le quitaría la vida a esos enemigos que se había encontrado en el camino. No son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, le advirtió el escudero. En vez de darle rienda suelta a la imaginación inventando supuestas campañas de descrédito, como los gigantes que veía Don Quijote, el Gobierno debe evaluar con seriedad su mediocre desempeño en el manejo de la política económica. Las campañas se fundamentan en un conjunto estructurado de actos o esfuerzos diversos que buscan un fin determinado. Es legítimo -y deseable- en un sistema democrático que los ciudadanos emitan a diario pronunciamientos y opiniones sobre los distintos asuntos de interés público y que las autoridades estén en la capacidad de escucharlos y evaluarlos, sin cubrirse con el recurso facilón de denunciar que es víctima de campañas. Quienes critican el manejo de la economía y sus más recientes maquillajes son malos panameños para el Gobierno. Copió a Noriega, ministro Escalona. El Gobierno debe exponer con transparencia la realidad económica y evitar artificios y aventuras contables para aparentar la inexistencia de una crisis fiscal. Es trágico que altos personeros anden viendo fantasmas, como si se tratara de Don Quijote, quien le gritaba a sus inventados gigantes: no fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que los acomete, como narra Cervantes.
Hoy por Hoy 2003/02/26
26 feb 2003 - 05:00 AM