El número de casos de sida en nuestro país va en aumento. Los registros oficiales señalan que ya hay cerca de 30 mil casos, que cada año se infectan cerca de mil 500 personas más, y que más de la mitad de los afectados proviene de los sectores más humildes, revelando un avance sin pausa, correlativo con indicadores económicos que muestran el crecimiento del desempleo. Este cuadro clínico impone un esfuerzo adicional que las autoridades sanitarias deben encarar con políticas públicas apropiadas, ya que la carencia de recursos está en directa relación con la posibilidad de contraer la enfermedad y morir a causa de ella. Hasta el presente, la insuficiencia presupuestaria para hacer frente a los costosos tratamientos y la falta de una política responsable de salud pública han sido una constante, lo que se traduce en un recurrente desabastecimiento de medicamentos básicos en los hospitales públicos donde se atiende la gran mayoría de los enfermos. Pero también se expresa en la ausencia de una política de prevención, con énfasis en los sectores más vulnerables. A pesar del avance de la enfermedad, todavía no hay campañas adecuadas que esclarezcan sobre las diversas formas de evitar el contagio. Es lamentable que durante los días de Carnaval, que es el momento fértil para la propagación de este mortal virus, las autoridades solo se hayan conformado con repartir profilácticos, sin comprender que lo más importante es el cambio de actitud necesario para enfrentar una enfermedad que mata sin misericordia a cualquier persona.
Hoy por Hoy 2003/03/04
04 mar 2003 - 05:00 AM