Es inaceptable que instituciones del Estado se desempeñen de forma diferente para lo que fueron creadas. Un ejemplo es la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), que debe, en principio, defender a los consumidores y promover la competencia en el mercado. La CLICAC, por ley, tiene la función clave de emitir opiniones técnicas sobre leyes, reglamentos y proyectos que se relacionen con las materias de su competencia. Sin embargo, en el tema del mercado de combustibles, y otros, ni siquiera emite un boletín de prensa y mantiene una posición inconsistente con su misión de preservar el interés superior del consumidor, ya que con este silencio se hace cómplice de muchas injusticias que se cometen a diario contra el pueblo consumidor. Año tras año es mayor el mutismo que guarda la CLICAC ante temas de gran relevancia para el país y que son de su incumbencia. Hasta ahora sus directores y comisionados han esperado que sean otras instituciones las que emitan criterios, sin el concurso participativo de la entidad que está obligada por ley a defender a los consumidores. Este cómodo silencio de la CLICAC es una ruidosa alarma de su inconsciencia ante una comunidad que espera mayor participación de ella.
Hoy por Hoy 2003/03/07
07 mar 2003 - 05:00 AM