Hay que suponer que en la discusión del tema sobre la carretera Boquete - Cerro Punta se impuso la agenda política y que las autoridades no tomaron en cuenta las advertencias de los expertos ambientalistas que tratan de impedir la deforestación y la alteración del ecosistema. Manejar los recursos naturales de esa manera resulta contraproducente con la realidad que busca el país de promover el ecoturismo. Pero el pecado no lo tiene la carretera. Lo preocupante aquí es el uso que se le dará a esa ruta posteriormente y a las propiedades privadas que beneficiará. El sendero debiera servir para ayudar al conocimiento del Parque Volcán Barú y para observar la majestuosidad del medio ambiente panameño. Por eso resulta comprensible la preocupación de la comunidad ya que este Gobierno tiene la costumbre de hacer las cosas con un trasfondo clientelista. Y como otra más de sus “urgencias notorias”, el Ejecutivo, para no acogerse a lo que obliga la ley que norma los estudios de impacto ambiental, optó por dividir el proyecto en tres segmentos, de forma que puedan iniciarse los estudios sin consulta ciudadana y sin tener que esperar los tres meses mínimo que se requieren para áreas protegidas. Más daño hace un campesino con una caja de fósforos, prendiendo fuego a cualquier arbusto, que un tractor abriendo trocha controladamente. Pero nada se sabía, hasta ahora, en que el ansia depredadora de imponer a cualquier costo ese proyecto es capaz de echar por tierra todas las buenas intenciones.
Hoy por Hoy 2003/03/13
13 mar 2003 - 05:00 AM