El cementerio Amador, uno de los más antiguos del país, presenta una serie de deficiencias que no se merece un camposanto que ha sido parte importante de la historia patria. La mayoría de las bóvedas están inundadas, sus veredas están rotas y las aceras deterioradas. Cuidar y preservar la integridad de los espacios públicos donde se hallan depositados los restos de nuestros antecesores, es una tarea ineludible, cuyo cumplimiento indica un cultivo de la memoria. Por el contrario, dejarlos librados a su propia suerte parece señal de deterioro de los lazos sociales y de la gestión estatal. Este cementerio tiene particularidades que lo hacen muy especial. Además de ser un conjunto de gran belleza arquitectónica, es el lugar donde descansan en paz muchos de nuestros héroes y padres de la patria. Por estas razones, el lugar es visitado por gran cantidad de turistas. Naturalmente, estas circunstancias deben ser consideradas para que el cuidado del lugar se realice de la mejor manera posible con el fin de evitar cualquier daño a la riqueza artística y arquitectónica que presenta. Se trata de un museo a cielo abierto, importante para la memoria y la historia de los panameños como para la arquitectura y el arte de nuestra ciudad, por lo que merece un cuidado atento, que resalte toda su riqueza y significado.
Hoy por Hoy 2003/03/23
23 mar 2003 - 05:00 AM