La tan esperada simplificación tributaria se convirtió en una complejidad tributaria. La ejecución de la Ley de reformas fiscales se apresuró tanto que el Ministerio de Economía y Finanzas no ha sido capaz de implementarla, creando así un profundo enredo y descontento en la sociedad panameña. Esto es consecuencia de que la reglamentación de esta ley se presentara una semana antes de ponerse en práctica, lo que ha originado confusión y desasosiego en los consumidores y en las empresas. En vez de aclarar la panorámica fiscal, lo que han hecho es oscurecer el bolsillo de los panameños. Y eso es lo que en derecho se denomina culpa, o sea la imprevisión de lo previsible. El Gobierno es culpable por no haber previsto las consecuencias de tal improvisación. ¿Cómo explica ahora, a los que devengan salarios menores de 300 dólares, a los jubilados y desempleados que esta maraña los ayudará a salir de la crisis en que viven? ¿Cómo explica a los propietarios de restaurantes, peluquerías y otros pequeños negocios, la desinformación sobre el cobro del ITBMS? Al final, el Gobierno será el único responsable por ser tan irresponsable.
Hoy por Hoy 2003/04/09
09 abr 2003 - 12:00 A M
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