En los momentos en que el mundo reflexiona en torno a una guerra de la que le llevará mucho tiempo recuperarse, es indispensable trabajar para afianzar la maquinaria diplomática que garantice una paz duradera. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, se formó la Liga de Naciones, una institución internacional que fracasó en su intento de asegurar la paz por un tiempo relativamente prolongado. Luego de la Segunda Guerra Mundial, se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que, a juzgar por los resultados de las negociaciones previas a la reciente invasión de Estados Unidos a Irak, tampoco demostró la suficiente eficacia para resolver los conflictos entre naciones. Es importante reformular sus mecanismos a fin de garantizar una paz prolongada en el futuro. La paz es ese estado que debe primar para que los hombres asuman con responsabilidad los problemas que surjan de la convivencia, con respeto a la dignidad de las personas y de los pueblos. Sin un sistema internacional que bregue por ese objetivo, será muy difícil reconstruir la paz. En esta oportunidad, la ONU no logró cumplir la finalidad para la que fue creada y habrá que pensar, en este momento, cuáles son los mejores mecanismos para garantizar la paz con la fuerza de las ideas, de las resoluciones y del sentido común.
Hoy por Hoy 2003/04/18
18 abr 2003 - 05:00 AM