Hace unos 400 años, Francis Bacon escribía: “El verdadero poder es la información”. Hoy observamos cómo esa máxima se manifiesta de muchas maneras en las esferas políticas y económicas de este país, donde impera un alto nivel de secretismo dentro del Gobierno, que permite a quienes ejercen la autoridad guardar con recelo la información para aumentar su poder, perjudicando la capacidad de la comunidad de participar de manera significativa en los quehaceres nacionales. A puertas cerradas, reina la corrupción. Asimismo, en el sector privado se permite que magnates corporativos corruptos mantengan desinformados a los accionistas y se llenen los bolsillos. Si bien hoy la mayoría de los países habla del valor de la transparencia y de un gobierno abierto, algunos han ido más lejos al reconocer que los ciudadanos tienen el derecho básico a la información y al debate público. Sin embargo, aquí son muchos los que retienen información y restringen a los medios de comunicación que intentan mantener al público informado. Es hora de que las cosas cambien. Si el Gobierno de verdad es serio en su propósito de aumentar su credibilidad y ganarse la confianza del pueblo, debe liberar el acceso a la información y mejorar su calidad.
Hoy por Hoy 2003/04/29
29 abr 2003 - 05:00 AM