La educación oficial no escapa de los avatares del país y en la actualidad atraviesa uno de sus momentos más delicados y complejos. La mayoría de los centros de estudios tienen severos problemas para funcionar, a raíz de un desmedro presupuestario encubierto en una crisis de valores y principios. Por la falta de recursos que afecta a toda la administración pública, el poco dinero que reciben los colegios en muchos casos va a parar a los bolsillos de sus directores y contadores. Esto, aparte de la malversación de fondos de los padres de familia y los problemas de acoso sexual. Ya se advierte que para el próximo año habrá serios inconvenientes para hacer frente a los compromisos que demanda el sistema, pertrechado en la ineficiencia y la corrupción. Además la preparación académica de los estudiantes es cada vez más deficiente, hay más días sin clases, aulas superpobladas, y maestros que instigan a los muchachos para que quemen llantas, rompan vidrios y obstaculicen el libre tránsito vehicular. Es por eso que la decisión de la ministra del ramo de destituir a diez directores es oportuna. Ya era hora de que se tomara conciencia ya que, de ese modo, los colegios no podrán seguir funcionando.
Hoy por Hoy 2003/05/16
16 may 2003 - 05:00 AM