Cada vez con más insistencia la comunidad urge que las instituciones públicas se abran, no solo para que dejen de ser botines políticos, sino para que sus funcionarios en frenten la difícil y obligatoria tarea de rendir cuentas. Con frecuencia estos se quejan de que los me dios solo se interesan por el escándalo político del momento y no acuden a informar sobre sus sacrificados esfuerzos por me jorar el país. Esta crítica deja al descubierto uno de los peores males que aquejan a los gobernantes, cual es su distanciamiento de los intereses y las expectativas de los ciudadanos. De algún modo pretenden que los medios de comunicación cubran asuntos que no se ajustan al interés real de los lectores, televidentes o radioescuchas. Lo que no comprenden es que la gran función de los medios en las sociedades democráticas es la permanente fiscalización y el implacable análisis de cuanto acontece, especialmente en el sector público. Nunca es excesiva la crítica cuando sirve de señal de alerta. Los medios tienen la importante responsabilidad de impedir que el régimen democrático se corrompa por la natural tendencia de los seres humanos a manejar los bienes ajenos como si fueran propios.
Hoy por Hoy 2003/05/18
18 may 2003 - 05:00 AM