Es satisfactorio que el Tribunal Electoral (TE) haya recuperado su credibilidad ante la opinión pública, tras el bochornoso extravío de las tarjetas base para la confección de las cédulas de identidad personal. Según la encuesta del Pulso de la Nación, un porcentaje alto de los entrevistados ratificó su confianza en el TE, cuya autonomía es incomprendida por quienes, desde el Ejecutivo y el Legislativo, tienen la responsabilidad de dotarlo de los recursos indispensables para su funcionamiento. La función primordial de la entidad consiste en garantizar la libertad, honradez y eficacia del sufragio, según establece la Constitución, lo que implica hacer efectivos el ejercicio democrático y la gobernabilidad. Las tareas del TE son trascendentales antes, durante y después de los procesos electorales, cuando las pasiones se desbordan y pueden poner en peligro la estructura institucional de la Nación. En la transparencia y garantía de honradez del torneo, a cargo del TE, radican la estabilidad nacional y la vigencia de los valores democráticos alcanzados con tantas luchas y sacrificios populares. En materia electoral, los fallos del Tribunal son definitivos, irrevocables y obligatorios y se asemejan a aquellos en otras esferas emitidos por la Corte Suprema de Justicia. Alienta el grado de confianza popular de la entidad a un año de los comicios generales y ante el velado peligro de una intromisión en su competencia constitucional.
Hoy por Hoy 2003/05/19
19 may 2003 - 05:00 AM