Cuando se trata de la CSS, la ‘política del avestruz’ es la mejor receta para los dirigentes nacionales. Ellos exponen generalidades, contestan obviedades y repiten un rosario de buenas intenciones. Les aterra exteriorizar la posibilidad de que la población asegurada y por asegurar deberá asumir sacrificios si se quiere aplicar un medicamento apropiado que revierta la enfermedad financiera crónica que padece la institución. Sesentona, la CSS (Caja de Seguro Social) arrastra un pesado déficit, que presagia serios nubarrones en un periodo breve de tiempo. Como si se tratara de una carrera de relevos, cada gobierno le traspasa al siguiente la crisis, que se agrava cada día. Está demostrado que si quienes tienen la responsabilidad de actuar no lo hacen con celeridad, entonces la debacle estará más próxima y en menos de dos décadas no habrá reservas suficientes para remunerar a los nuevos jubilados. El laissez passer como fórmula política se convertirá en una bomba de tiempo para un sistema que ha beneficiado a un considerable número de familias. Según la encuesta de este mes encargada por La Prensa a la firma LatiNetwork Dichter & Neira, existe una atomización en las ideas expuestas para salvar a la institución de un colapso, y además son pocos los que, admitiendo que es grave la crisis financiera, expresan un compromiso de sacrificarse con el propósito de enderezar el rumbo de la entidad. Señores, abandonen la entelequia y la superficialidad cuando en la campaña para las elecciones generales del 2 de mayo de 2004 aborden el asunto más serio que tiene hoy Panamá, que es el futuro de la CSS, y que, si no se atiende con responsabilidad y patriotismo, puede estallarle a la población en las manos.
Hoy por Hoy 2003/06/17
17 jun 2003 - 05:00 AM