La ladronería ha encontrado un nicho en las asociaciones de padres de familia. Con frecuencia, sobre todo a finales de año, se incrementan los escándalos por las irregularidades en los manejos financieros de muchas de estas organizaciones, cuya función es fundamental en el desarrollo escolar. Alarma la cantidad de denuncias de agremiados por la corrupción y la apropiación indebida por parte de los directivos a quienes les fueron confiados los fondos recaudados. Muchas asociaciones constituyen un ejemplo para el estudiantado por su civismo, vocación de servicio y la pulcritud con que son presentados los informes contables periódicos. En otras, el pillaje hace fiesta con los fondos, muchas veces considerables. Se han descubierto irregularidades de todo tipo: desvíos de dinero, endeudamiento, negocios secretos, gastos sin pruebas sustentatorias, ingresos recaudados y no depositados, autopréstamos, desembolsos para material didáctico que no ha sido entregado y alteración de documentos públicos. La Asamblea debate un proyecto de ley sobre las asociaciones de padres de familia. Si no le incorpora mecanismos para frenar y sancionar esas anomalías que se han entronizado en esos entes, entonces poco sentido tendrá esa iniciativa.
Hoy por Hoy 2003/06/18
18 jun 2003 - 05:00 AM