La iniciativa de los precandidatos Ameglio y Juliao de no aceptar los resultados de la convención, a menos de que fuera a través del voto secreto, determinó que la alta dirigencia del Partido Arnulfista se sometiera a esa justificada condición y resultara un éxito. Esta iluminación súbita de la presidenta, Mireya Moscoso, permitió legitimar la postulación de Alemán y no dejar ninguna duda de quién es el candidato del arnulfismo para las elecciones del 2004. Ahora tocará al partido y a su abanderado dirigir la campaña y presentar a los panameños su plan de trabajo. De aquí en adelante, los esfuerzos de esa colectividad deberán enfocarse no hacia la conveniencia del gobierno o de la mandataria, sino hacia los intereses de su candidato. Ojalá que, a pesar de la identificación de Alemán con el gobierno, se cumpla con el mandato legal y la promesa de la presidenta de hacer unas elecciones libres. Al Tribunal Electoral le corresponderá velar porque esto sea así.
Hoy por Hoy 2003/06/23
23 jun 2003 - 05:00 AM