Aunque el paro decretado por los funcionarios de la Caja del Seguro Social es una arbitrariedad, no se justifica el uso excesivo de fuerza que emplearon las unidades antimotines de la Policía Nacional. Al disparar bombas lacrimógenas contra los manifestantes, fueron afectados niños, transeúntes y pacientes que se encontraban en las inmediaciones del complejo metropolitano de la Caja, Arnulfo Arias Madrid, además de que hubo varios heridos producto de los enfrentamientos. Esta situación debe llamar a la reflexión a aquellas personas que por su jerarquía tienen la responsabilidad de brindarle al país un clima de paz y bienestar social. Tanto la Policía Nacional como los manifestantes, estos últimos que vienen desde hace varios días protestando de forma desmedida, deben tener cautela. El director de la Caja debe de inmediato llamar a la cordura y dejar sus planteamientos, que ya fueron rebatidos por el contralor y su equipo económico. Seguir insistiendo en la partida extraordinaria de 29.9 millones de dólares, no solo es innecesario sino absurdo. Por otro lado, si el comisionado encargado de la Policía no tiene experiencia en el manejo de multitudes, sería conveniente que el ministro de Gobierno y el titular de la Policía regresen de inmediato desde Washington y se hagan cargo de sus responsabilidades, porque parece que acá son más necesarios.
Hoy por Hoy 2003/06/26
26 jun 2003 - 05:00 AM