En las próximas elecciones presidenciales, alrededor de un cuarto de millón de jóvenes podrá votar por primera vez, y tendrán, entonces, su bautismo cívico como ciudadanos de pleno derecho. Se trata de solo el 12% del padrón electoral, pero en ellos se centra un indicador importante de las expectativas que anidan en la sociedad panameña. Es de imaginar también que allí se encuentra una gran proporción de aquellos votantes a los que los candidatos deberán convencer. En tal sentido, la oferta electoral debe alentar a esa masa joven de la población. No obstante, hasta ahora, el tono de los discursos de los dirigentes políticos es percibido con gran apatía entre los jóvenes, que no parecen haber encontrado canales y figuras que los representen. A ello cabe agregar, como dato significativo, que quienes se incorporan ahora al padrón son los primeros en haber crecido en un sistema democrático luego de la dictadura militar. La caída del interés por la política aparece como un fenómeno atribuible a la propia idiosincrasia y folclore del actual régimen democrático. El desinterés y la apatía son alimentados por deficiencias en la representación política que erosionan la credibilidad y la confianza ciudadana. Resulta claro que esta realidad debe ser atendida con premura para fortalecer las capacidades institucionales que la democracia precisa para resolver los problemas del país.
Hoy por Hoy 2003/06/29
29 jun 2003 - 05:00 AM