Ante el sufrimiento por el que atraviesan centenares de familias arraijaneñas, debe repetirse la singular colecta llevada a cabo hace algunas semanas para dotar a la presidenta Moscoso de la residencia de playa de Punta Mala. En aquella ocasión, un autodenominado grupo de amigos de la gobernante, con el comerciante arnulfista Tony Domínguez a la cabeza, recaudó una cantidad considerable de dinero para participar en la licitación de la residencia de Punta Mala, que fue remodelada por la ocupante del Palacio de las Garzas con fondos mixtos (privados y estatales). En efectivo se manifestó la amistad a Mireya Moscoso. Y los simpatizantes tuvieron el cuidado de demostrarle el afecto cuando ella ocupa la Presidencia, sin esperar a que la abandone dentro de poco más de un año. Sería positivo que los arraijaneños damnificados de las inundaciones del fin de semana se beneficiaran de la habilidad recaudadora de aquellas almas caritativas, que se metieron la mano en el bolsillo con el propósito de que un sueño presidencial, como el de Punta Mala, se materializase. “Por el dinero, no hay problema”, dijo entonces el líder de la colecta. Ojalá así suceda ahora con las víctimas de Arraiján.
Hoy por Hoy 2003/07/16
16 jul 2003 - 05:00 AM