Las autoridades de la seguridad pública deben otorgarle toda la importancia que corresponde al fallido atentado que sufrió una funcionaria de jerarquía del Ministerio Público en un momento en que ejercía sus funciones. Sería irresponsable que se encasille este grave hecho en la manida expresión “estamos trabajando en eso”, que ha popularizado el líder policial y que suena a socarronería, sobre todo en una época en que la inseguridad está in crescendo. Aterra que un agente de investigación del Estado sea blanco de un intento de homicidio cuando se encuentra en el cumplimiento de su deber. La cuestión se agrava con las sospechas de que uno de los miembros de la Policía Técnica Judicial (PTJ) está involucrado en el atentado. ¿En qué quedó la depuración que se había emprendido en las filas de esa institución? Hace un año, el director aduanero en Colón fue asesinado como consecuencia de aparentes represalias originadas por cumplir con su deber de agente oficial. Es hora de que las autoridades entierren la facilona fórmula de negar el innegable clima de inseguridad ciudadana y diseñen una estrategia eficiente de combate a la delincuencia.
Hoy por Hoy 2003/07/19
19 jul 2003 - 05:00 AM