Nada se aleja más del juramento hipocrático que la expedición fraudulenta de certificados médicos de incapacidad. El daño que se le hace a la economía nacional con fomentar una cultura de engaño y del juega vivo resulta inconsecuente en un país que necesita de todos para enfrentar los retos del futuro. Estudios revelan que miles y miles de dólares se pierden diariamente gracias a una mafia de “bata blanca” que patrocina un ausentismo con perjuicios económicos para la empresa privada y entidades públicas. Las autoridades de salud deben ser enérgicas en las medidas a aplicar, ya que el cierre de las famosas clínicas brujas no resulta suficiente, puesto que la experiencia indica que a los pocos días reanudan operaciones con un nuevo nombre. Son los profesionales irresponsables que emiten certificados falsos y los usuarios que fraudulentamente los buscan quienes deben enfrentar sanciones más severas que desalienten de una vez por todas esta conducta.
Hoy por Hoy 2003/07/24
24 jul 2003 - 05:00 AM