Panamá tiene un gobierno lleno de contradicciones. Por un lado, se observa a altos funcionarios hacer declaraciones altisonantes de que el país ofrece las mejores ventajas para albergar la sede permanente del ALCA y buscar acuerdos de libre comercio con el resto de las naciones. Pero, al mismo tiempo, estos mismos personeros aumentan aranceles indiscriminadamente, subsidian a los productores ineficientes y apadrinan los certificados de abono tributario (CAT) como una herramienta para garantizar la supervivencia de pocas empresas, en lugar de fomentar la productividad nacional. Este doble discurso es incongruente con la política de libre comercio que dicen practicar, lo que hace evidente que están más interesados en la protección a las importaciones que en la promoción de las exportaciones. La ironía es que estas medidas solo llevan al país a una pérdida de competitividad, tal como lo refleja la experiencia de los productores agropecuarios, que no han visto los resultados esperados luego de la subida de los aranceles hace más de dos años. Es mejor que las autoridades replanteen sus ideas antes de que sea demasiado tarde.
Hoy por Hoy 2003/07/26
26 jul 2003 - 05:00 AM