El feliz hallazgo de una pintura con ángeles y querubines en el Palacio de Justicia pone al descubierto la falta de interés oficial por lo que es el patrimonio cultural de la Nación. Desde principios del siglo pasado, variadas obras arquitectónicas, plazas y parques plasmaron una admirable armonía entre técnica y arte, y sellaron una identidad propia a la ciudad. Pero, poco a poco estos fueron desapareciendo. Muchos otros, si no la mayoría, subsisten de mala manera: tienen poco mantenimiento, han sufrido alteraciones que desnaturalizan su originalidad o están desfigurados. Esto es consecuencia de la escasa valoración del patrimonio cultural e histórico y de que los gobiernos han realizado pocos esfuerzos por su conservación. Esas estructuras requieren de programas de restauración y mantenimiento, así como la limpieza del entorno en el que se encuentran. No es de extrañar que bajo paredes superpuestas o capas de pintura de brocha gorda se encuentren muchas otras obras, víctimas de la dejadez a la que se ha sometido el patrimonio cultural común.
Hoy por Hoy 2003/08/02
02 ago 2003 - 05:00 AM