Como resultado de una idea bien intencionada, se inició en el 2000 el Diálogo Nacional, como un mecanismo de consenso para sacar al país del letargo en que estaba –y en el que aún se mantiene– sumido, por lo que se programaron varias mesas de trabajo. Pero el Diálogo, como tal, ha desvirtuado su propósito, porque el gobierno lo ha utilizado, primordialmente, para lo que le conviene, como, por ejemplo, autorizar el uso de parte de los dineros del Fondo Fiduciario o aprobar un nuevo paquete tributario. Pero los verdaderos problemas del país, como son la reactivación económica, la viabilidad financiera de la Caja del Seguro Social y la creación de empleos, no recibieron atención y se extendieron indefinidamente hasta el día de hoy. Por lo tanto, resulta inaceptable la propuesta del Gobierno –o al menos de su viceministro de Economía– de aumentar la cuota obrero-patronal como alternativa para salvar a la Caja, dado que todavía no han explicado con claridad a la ciudadanía en qué consiste exactamente esta propuesta y la hacen al margen del mecanismo de consenso que ellos mismos en un principio avalaron y al que ahora le dan inexplicablemente la espalda. Nuevamente se equivocan, pareciera que han convertido el error en profesión.
Hoy por Hoy 2003/08/03
03 ago 2003 - 05:00 AM