Es inconcebible la conducta adoptada por el Gobierno cuando busca ocultar la verdad en momentos en que se hace necesario que las autoridades tengan la moral y la madurez cívica para enfrentar los hechos que le atañen. Por el contrario, han preferido tomar un camino equivocado al juntarse con personas que representan al engaño y que, padeciendo una profunda amnesia, despliegan con total descaro su cinismo. Nada, por cierto, contribuye más a ensanchar la brecha de desconfianza entre la ciudadanía y este Gobierno tras la divulgación de un comunicado de la Oficina de Prensa de la Presidencia que pretende hacer ver que la remodelación de casas particulares –como la de la primera dama- fue hecha con fondos privados. ¡Solo ellos se lo creen! Si apenas hace dos días se firmó en este país un pacto ético, e inmediatamente se recurre a manipular la información, ¿qué podemos esperar de aquí a septiembre de 2004, cuando finalice este reinado? Ojalá Dios nos agarre confesados.
Hoy por Hoy 2003/08/06
06 ago 2003 - 05:00 AM