Si no estuviesen de por medio inversiones millonarias y el manejo adecuado de la administración pública, sería motivo para desternillarse de risa el pleito que mantienen el director del IDAAN y el administrador de la ARI. Ni el uno ni el otro cejan en su empeño, por paradójico que parezca, en rehusarse a operar una planta de tratamiento de aguas servidas, construida en el sector de Amador a un costo de 30 millones de dólares. La negativa de los altos funcionarios del Ejecutivo pone en vilo los pasos futuros de un macroproyecto turístico en el área, que contribuirá a dinamizar la economía y a generar nuevas fuentes de trabajo. El pleito ahuyenta la captación de inversiones, tan necesaria para frenar y tratar de erradicar el desempleo. Tan lamentable repercusión no conmueve a los directores pleiteantes, quienes han debido buscar una avenencia sobre el asunto en el seno del Gobierno. La presidenta de la República debe hacer valer cuanto antes su autoridad, encontrar alguna resolución posible y cortar de raíz esta pendencia intragubernamental.
Hoy por Hoy 2003/08/07
07 ago 2003 - 05:00 AM