Las inverosímiles declaraciones del ministro de Gobierno y Justicia, Arnulfo Escalona, son más increíbles todavía por provenir de un abogado de raigambre liberal. Atribuir las palabras en que la presidenta prometía derogar las leyes mordaza, a una tergiversación, es un insulto a la inteligencia porque las ha reiterado una y otra vez desde su toma de posesión. Así le consta a la Sociedad Interamericana de Prensa, que en sus visitas a Panamá ha recibido seguridades de que se derogarán las disposiciones restrictivas de la libertad de expresión y del derecho al libre acceso a la información pública. Y ni siquiera es asunto de este gobierno. Todos los gobiernos democráticos, a partir de 1989, han prometido lo mismo a los organismos internacionales que se ocupan de la materia y de la defensa de los derechos humanos en el sistema hemisférico. Ninguno cumplió sus promesas por falta de decisión y coraje para hacerlo, o por mezquinas consideraciones sobre la posible utilidad de esas disposiciones en el futuro. Burlarse es fácil, pero esas burlas y mentiras algún día nos alcanzan, asedian y terminan por convertir a personas, funcionarios, partidos y países en el hazmerreír de todo el mundo.
Hoy por Hoy 2003/08/10
10 ago 2003 - 05:00 AM