Son deprimentes los actos vandálicos protagonizados por estudiantes del Colegio Artes y Oficios. Con tácticas usadas por las pandillas juveniles, ayer alteraron el orden, arruinaron la propiedad pública (incluso la del propio plantel), agredieron a los transeúntes e intentaron robarle herramientas de trabajo a los periodistas. Los vándalos se refugiaron en el campus universitario y prosiguieron con sus fechorías. Aunque se restringieron a un tramo de la Vía Bolívar, los disturbios originaron un severo embotellamiento en las áreas circundantes, lo que significó perjuicios adicionales para la maltrecha economía. Antes de emprender el pillaje, los pandilleros camuflados de estudiantes alegaron que protestaban contra la suspensión del director del colegio. ¿Qué se esconde detrás de este brote de violencia estudiantil? Estas manifestaciones se han pasado de sus límites. Las autoridades están en la obligación de mantener el orden público y garantizar el derecho al estudio a quienes quieren estudiar.
Hoy por Hoy 2003/08/12
12 ago 2003 - 05:00 AM